Nunca puede haber un hombre tan perdido como alguien que se pierde en los vastos e intrincados corredores de su propia mente solitaria, donde nadie le puede alcanzar y nadie le puede salvar.

[Notas de Terra #04] Carpe diem

El 31 de diciembre de 2025 (el día de ayer, en el momento en que escribo esto), aproveché que no trabajaba para levantarme temprano e ir al spa de mi gimnasio. Pensé que era una buena forma de terminar el año y comenzar el último día de 2025 entre chorros de agua y la sauna de vapor. Así que a las 8:15h allí estaba, en la piscina del spa, con un chorro fuerte de agua dándome en el cogote mientras fuera -se veía por los ventanales- había una intensa niebla. Era una sensación muy agradable.

Y allí, en aquel momento de placer, fui consciente de mis pensamientos. A ver, obviamente siempre soy consciente de lo que pienso, pero en aquel instante tuve un carpe diem. Mi cabeza estaba ya en lo que iba a hacer después del spa: compras, llamadas, tareas… Estaba pensando en el futuro. Siempre pensamos en el futuro: ¿qué tengo que hacer mañana?, ¿me dará tiempo a ir a comprar aquello?, ¿recordaré esto otro? Y muy pocas veces nos centramos en el presente. Eso de “disfruta el camino”.

Me estaba perdiendo el placer del spa por tener la cabeza llena de pensamientos de después. Supongo que así funcionamos los humanos. Pero si somos conscientes de esto, a veces podemos cambiarlo.

Respiré y me centré en aquel momento, en aquella experiencia. Me centré en el sitio donde estaba y en mis sensaciones de ese instante. Carpe diem.

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