Nunca puede haber un hombre tan perdido como alguien que se pierde en los vastos e intrincados corredores de su propia mente solitaria, donde nadie le puede alcanzar y nadie le puede salvar.

[Notas de Terra #05] Pull&Bear

Hace poco entré de nuevo en un Pull&Bear. Hacía muchísimo tiempo que no entraba. Recuerdo que, en mi adolescencia tardía y en mis inicios de la veintena, era mi tienda de ropa favorita. El estilo que vendían encajaba conmigo; me gustaba.

Sin embargo, todo cambió de un día para otro. No hubo tiempo de adaptación ni margen para asimilarlo. Un día entré en mi Pull&Bear de referencia y, de primeras, no entendí qué era lo que estaba viendo: pantalones cagados, sudaderas anormalmente anchas, colores chillones… “¿dónde está mi ropa?”, me preguntaba.

Y no era simplemente un cambio de gusto generacional. Eso no ocurre de un día para otro. Además, yo seguía siendo joven (21 o 22 años, quizá). No sé qué fue, pero desde luego Pull&Bear dejó de vender ropa interesante para mí. Y, desde entonces, para siempre.

Nunca más compré allí. Ni siquiera en esta última visita.

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