He dedicado mucho tiempo últimamente a pensar en porqué hago y siento las cosas que siento. Porqué hay sitios o cosas que hago encantado y otras que no. Aquí va mi análisis:
1- Tengo una fuerte resistencia a la presión heterónoma. Es decir, a sentir que el tiempo, los objetivos, la evaluación o la dirección del esfuerzo pertenecen a otro.
2- Funciono mucho mejor en estados de autonomía, curiosidad, profundidad y sentido personal que en estados de competición corporativa continua.
3- Tiendo a usar estrategias defensivas aprendidas para minimizar sufrimiento psicológico: “si no aprieto demasiado, no sufro demasiado.”
4- Disfruto de espacios sin ruido, son probablemente esenciales para mí. No solo como descanso, sino como mecanismo de integración mental. Hay personas que necesitan silencio cognitivo para ordenar la experiencia y reconstruir sentido. Yo soy una de ellas.
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